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12 de junio 
San Onofre
eremita
†: 400

 

"Protector de Münich,los tejedores, de los que quieren conseguir casa propia y de los viudos"

SAN ONOFRE
"El que abre las puertas de Lo Bueno"


Respondiendo dijo:
"Me llamo Onofre. Hace sesenta años que vivo en esta soledad. Ando errante por los montes al estilo de las fieras. Me alimento con hierbas y con frutos del desierto. No he visto en todo este tiempo hombre alguno excepto a ti.
En otro tiempo moraba en Abage, un monasterio de la región de Tebaida que se llamaba Eremopolites, en el que viven cien (100) hermanos que tienen un mismo pensar y una misma fe, participan en la caridad de una mesa común, llevan una vida en perfecta paz, salen a sus labores en profundo silencio y alaban la bondad de nuestro Señor Jesucristo.
Mientras estuve allí, les oí conversar del admirable Elías y de San Juan Bautista, cómo no hubo nunca ningún nacido de mujer mayor que él. Escuchadas tales conversaciones, me conmoví...¿Acaso los que habitan en el desierto no son mejores que nosotros? Y me dijeron aquellos venerables ancianos, ser así.
Nosotros, a diario, no vemos a nadie; frecuentamos con alegría las reuniones comunes; cuando sentimos hambre, tenemos preparado el pan; cuando sentimos sed, tenemos el agua a mano; si ocurre que alguien se enferma, tiene compañeros que le atienden, porque vivimos en común; es más, si sintiéramos envidia unos de otros, lo ofrecemos por amor a Dios. Sin embargo, los habitantes del desierto se encuentran desprovistos de todas estas cosas.¿De dónde van a tener todo eso?
Si les sobreviene la aflicción o la guerra, el lazo del enemigo, dime, por favor... ¿Dónde hallarán un hombre que puede serenar y consolar su mente?
Si les falta la comida, no es fácil de obtener; igualmente si la garganta se les seca por la sed, no hay agua por ninguna parte.
Así, estos hermanos trabajan demasiado cuando, internados en el desierto, abrazan seriamente el yugo del Señor y se entregan a los ejercicios soportando gozosamente el hambre y la sed; esforzándose por vencer las luchas interiores a quienes hace la guerra la virtud recorriendo la vía estrecha del Señor."
Una vez que el Santísimo padre Onofre me hubo explicado estas cosas...al Amanecer, vi su rostro cambiado ofreciendo el aspecto de un muerto. Dándose, él cuenta, dijo:"-No temas, hermano Pafnufio, Dios, misericordioso con todos, te envió aquí para que cuides de mi cuerpo y de mi sepultura. Tú hermano amantísimo, si sales de aquí hacia Egipto, anuncia mi muerte como aroma de incienso en medio de los Hermanos y de todo el pueblo cristiano.
Si alguien ofreciese a Dios sacrificios en mi nombre o acordándose de mí, será contado entre el número de todos los santos y se verá libre de todas las tentaciones.
Esto es lo que yo he rogado al Señor. Por lo cual, si alguien diere de comer en mi nombre a cualquier hermano, mendigo, etc., yo me acordaré de él ante nuestro Dios el día del Juicio y éste irá a la heredad de la vida eterna.



Nació en la actual Etiopía,en el siglo IV; de acuerdo con la tradición, fue hijo de un príncipe egipcio o abisinio.

Se cuenta que siendo niño su padre lo arrojó a las llamas para probar si era un hijo bastardo, pero San Onofre probó su legitimidad saliendo ileso de las llamas.
San Onofre, en árabe Abü Nufar, se crió en el monasterio de Hermópolis, en la Tebaida Egipcíaca. De adulto decidió renunciar a los derechos principescos que había heredado y apartarse de la comunidad para vivir en soledad y alejado del mundo.
Encontró su sitio ideal en una cueva o ermita entre acantilados, cerca de Göreme, en Capadocia, en la actual Turquía, donde vivió 60 años sumido en profundas meditaciones. Se alimentaba exclusivamente de dátiles y bebiendo agua. Se cuenta que un ángel le llevaba pan diariamente, y los domingos la Eucaristía.
Cierto día, San Pafnuncio, quien había sido su discípulo y lo visitaba ocasionalmente, lo descubrió sumamente enfermo, con el cuerpo enjuto y desfigurado, y envuelto en su larga barba y su abundante cabellera de anciano.
Pafnuncio alcanzó aún a darle la Eucaristía a San Onofre, y estuvo con él en sus últimas horas hasta que su maestro falleció en la ermita. Tiempo después San Pafnuncio escribió la biografía de San Onofre.
San Onofre es un santo muy venerado en la actualidad por los cristianos coptos.