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12 de Junio 2016
¡ELEVEMOS LOS CORAZONES!

Obra de Amor VMRF
Historia d elos Mariavitas de los "últimos tiempos"

¡Cómo elevar el cuerpo cuando no es su condición volar!
¡Cómo elevar el alma, si encadenada a la materia está!
¡Cómo elevar un corazón solo! Inútil el intento... la materia y el alma no pueden, solas no pueden. Sólo una posibilidad: cuando el cuerpo y el alma no pueden, sólo se puede invocar Espíritu Santo. Porque  hay mismo nombre, Espíritu puede venir al espíritu. No es propio del Espíritu, en Su santidad, venir a un solo espíritu. El Espíritu Santo, es santo porque es de todos, porque está en todos. ¡Qué nombre mejor, para Dios, que el de Espíritu Santo! Un Dios único, múltiple, de todos. Un Espíritu Universal, que no conoce fronteras ni culturas. Un Espíritu Ilimitado, por eso Santo, por eso Dios. Un "espíritu" que se prodiga a la vida, que trasciende las limitaciones, las especies, los elementos, los reinos, un Espíritu para todos, en todos, de Dios. 

El Nombre de Dios en todos, para que cada uno haga de su espíritu un nido de santidad en donde Dios descanse. Él-nido, el pesebre de cada uno, esperando... El cuerpo José, el alma María, el corazón el pesebre de cada quien. Y es en el corazón en donde Dios puede reposar su cabeza; es verdad, el hijo de Dios no tiene dónde descansar, porque no hay corazones abiertos a Él-Descanso. Sólo cuando se entrega el corazón, se eleva. El hijo del hombre elevó Su corazón cuando se abrió; cuando el alma se separó del cuerpo, y el Espíritu voló a las manos del Padre, El-Espíritu que viene al espíritu que siempre es plural, cuando se dice ¡Ven! Sólo la Santidad hace posible la construcción de la casa en donde Dios repose Su cabeza. 
Un cuerpo pide Dios para poner Su cabeza; bajar la cabeza, la nuestra, ponerla en el corazón y dejar que Él sea en nosotros-cuerpo, Cabeza.

¡Oh Dios que nos permites reposar nuestra cabeza en ti cada vez que deponemos nuestro orgullo, cada vez que nos inclinamos, cada vez que entramos en Tu Amén! ¡Cómo verte, cómo contemplarte si no es templo Él-cuerpo, si no te concibe Él-Alma! En el vacío de mi corazón, el Espíritu anida y concibe "el nuevo" de mi ser y Él-Amor nace de esta divina conjunción. Y yo, sin darme cuenta, cada vez que bajo mi cabeza y apoyo mi vista en el corazón, ahí Señor, te contemplo. Ahí, sin saberlo estás, ahí yo en tu pesebre estoy, estamos todos, los seres todos: pastores, reyes, ángeles, firmamento, animales, frutos, todos en torno a ti y yo también, contemplando Él-Amor, siendo un amante más de Él-Amor. 

Reposa el cuerpo, despierta el alma, Tu Espíritu Santo nos envuelve en santidad. Este corazón que te tiene, no es de mí, no es de nosotros. El corazón que te tiene, te pertenece, Señor. El corazón en Él, que descansas, es tu propio corazón y entonces Señor, habiendo penetrado en el velo del cuerpo, descubierta el alma y esparcida La Luz, ¡qué otra cosa se puede hacer sino la única posible! Como tú Señor, desde aquí, desde mi hoy, atravesar el tiempo, sin dejar el alma, en comunión con Tu amor. Sólo, Señor, se puede tomar Tu corazón y hacer, de las manos alas, y de la oración Él-Vuelo, para  que arda. 



Al Padre diste Tu Espíritu,
 para ser nosotros, hijos del Padre. 
Hijos en Él-Hijo. 

Tu corazón a Tu Obra, 
para hacer del cuerpo "un nuevo", 
un cuerpo de Luz por La Luz y la pura materia, 
concebido y creado.

Y a Malkut, Él-Reino, pusiste Keter, 
La-Corona de flores, embriagando, 
para sentir el suave y múltiple perfume
 de Tu Espíritu Santo! 

+MEM o.m. VMRF
12 de junio 2016