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Madre Nuestra®

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16 de julio 2017
3er. domingo de Julio
Chárbel Makhlouf
شربل مخلوف Sharbil Majl
Santo Maronita Libanés

San Chárbel


"Patronazgo 
Unidad de los Cristianos
Curaciones milagrosas"


8 de mayo de 1828
Beqakafra
+24 de diciembre de 1898 (70 años)
Annaya

Beatificación
5 de diciembre de 1965 por Pablo VI
Canonización
9 de octubre de 1977 por Pablo VI


Gran amante de la Eucaristía y de la Virgen Santísima
Ejemplo de vida consagrada

Ermitaño del rito maronita y primer santo oriental canonizado por la Sede Apostólica desde el siglo XIII.






Dios ha querido manifestar su gloria por medio de este humilde ermitaño.  Gran cantidad de milagros ocurren por su intercesión.  Numerosas de sus imágenes milagrosamente exudan aceite el cual se utiliza en la oración por los enfermos.
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 Además de ser bien conocido en el Medio Oriente y en toda la Iglesia, en América es, particularmente venerado en México a partir de la inmigración maronita que comenzó en el siglo XIX. Su devoción se propaga en la actualidad muy rápido por el aumento de milagros. 

Nació en el pueblo de Beqakafra, a 140km. del Líbano, capital libanesa, el 8 de mayo, de 1828.  Era el quinto hijo de Antun Makhlouf y Brigitte Chidiac, una piadosa familia campesina. Fue bautizado a los ocho días en la Iglesia de Ntra. Señora en su pueblo natal, recibiendo por nombre Yusef (José). A los tres años el padre de Yusef fue inscrito en el ejército turco en la guerra contra los egipcios y muere cuando regresaba a casa. Su madre cuida de la familia siendo gran ejemplo de virtud y fe. Pasado un tiempo, ella se casa de nuevo con un hombre devoto quien eventualmente será ordenado sacerdote (en el rito maronita, hombres casados son elegibles al sacerdocio).

Yusef ayudó a su padrastro en el ministerio sacerdotal.  Ya desde joven era ascético y de profunda oración. Yusef estudió en la pequeña escuela parroquial del pueblo.  A la edad de 14 años fue pastor de ovejas y aumenta su oración. Se retiraba con frecuencia a una cueva que descubrió cerca de los pastizales para entrar en oración.  Por ello recibió muchas burlas de otros jóvenes pastores. Dos de sus tíos maternos eran ermitaños pertenecientes a la Orden Libanesa Maronita. Yusef acudía a ellos con frecuencia para aprender sobre la vida religiosa y el monacato.

A los 20 años es el sostén de su casa. Pasados tres años escuchó la voz del Señor: "Deja todo, ven y sígueme".  Así, una mañana del año 1851 se dirige al convento de Ntra. Señora de Mayfouq, donde fue recibido como postulante. Al entrar en el noviciado renuncia a su nombre bautismal y escoge como nombre de consagración : Chárbel. 

En el Convento de Annaya, profesó los votos perpetuos como monje en 1853.  Lo enviaron inmediatamente al Monasterio de San Cypriano de Kfifen, donde realizó sus estudios de filosofía y teología, llevando una vida ejemplar de obediencia y observancia.  Fue ordenado sacerdote el 23 de julio, de 1859 por Mons. José al Marid, bajo el patriarcado de Paulo Massad. Al poco tiempo regresó al Monasterio de Annaya por orden de sus superiores. Ahí pasó muchos años de vida ejemplar de oración y apostolado.  Entre estos, el cuidado de los enfermos, el pastoreo de almas y el trabajo manual en cosas muy humildes.

Chárbel recibió autorización para la vida ermitaña el 13 de febrero, de 1875 . Desde ese momento hasta su muerte, ocurrida en la ermita de los Santos Pedro y Pablo, la víspera de la Navidad del año 1898, se dedicó a la oración (rezaba 7 veces al día la Liturgia de las Horas), la ascesis, la penitencia y el trabajo manual.  Comía una vez al día y llevaba cilicio.

El padre Chárbel alcanzó notoriedad después de su muerte, realizando numerosos prodigios.

Su cuerpo se ha mantenido incorrupto, sin la rigidez habitual, con la temperatura de una persona viva. Suda sangre, irradia una gran luz...  El pueblo lo veneró como santo, antes que lo aceptara la Iglesia.

En 1950, al pasarle un amito por la cara, quedó impresa en la prenda el rostro de Cristo como en el Santo Sudario de Turín.  

Fue beatificado durante la clausura del Concilio Vaticano II, el 5 de diciembre, de 1965 por el Papa Pablo VI.  El Papa dijo: 

"Un ermitaño de la montaña libanesa está inscrito en el número de los Bienaventurados... Un nuevo miembro de santidad monástica enriquece con su ejemplo y con su intercesión a todo el pueblo cristiano. El puede hacernos entender, en un mundo fascinado por las comodidades y la riqueza, el gran valor de la pobreza, de la penitencia y del ascetismo, para liberar el alma en su ascensión a Dios".

El 9 de octubre de 1977, durante el Sínodo Mundial de Obispos, el Papa canonizó al P. Chárbel. 

Oración

Dios, 
infinitamente santo y glorificado en medio de tus santos. 
Tú,
que inspiraste al santo monje y ermitaño Chárbel 
para que viviese y muriese en perfecta unión con Jesús Cristo, 
dándole la fuerza para renunciar al mundo y hacer triunfar desde su ermita,
el heroísmo de sus virtudes monásticas: pobreza, obediencia y santidad. 
Te imploramos nos concedas la gracia de amarte y servirte siguiendo su ejemplo.

Dios Todopoderoso, Tú que has manifestado el poder de la intercesión de 
San Chárbel a través de sus numerosos milagros y favores, 
concédenos  la gracia que te imploramos por su intercesión 
(Pedido)

Amén.   

Padrenuestro, Madre Nuestra y 9 Glorias

Bibliografía: Bustani, José; Charbel, Taumaturgo del Líbano. México: Orden Libanesa Maronita de México, 1998.