30 de Agosto de 2005
Atardecer de los Santos

Obra de Amor VMRF
Historia de los Mariavitas de los "últimos tiempos"
Atardecer nació en El Descanso del Cielo, de madre desconocida. En algún lugar detrás del Laboratorio su madre hizo nido, oímos los llantos de los bebés, pero nunca dimos con ellos. Pasado un tiempo, corría por El Descanso junto a otra perrita que era su hermana, asustadas, huyendo, fue la primera vez que la vi. Una persona que trabajaba allí, dijo que eran perros peligrosos, salvajes. Tiempo después la misma persona me contó que a la hermana la habían matado. Un día a la tarde la vi echada debajo de un pino, cerca de las casas, cuando me acerqué se asustó y corrió. Estaba famélica y tenía mucho miedo. Me di cuenta que había tenido cachorros. A partir de ese día todas las tardes venía, siempre al mismo lugar, durante meses me acerqué cada día, con una fuente de comida, se la dejaba a unos metros, cuando me iba, ella se llevaba la fuente con la comida. Pasó el tiempo y seguía viniendo, entonces, empecé a dejar la comida más cerca de la la casa, cada día más cerca hasta que un día pasamos la puerta del jardín; otro, entramos en el jardín; otro día, en el hall y al otro entramos a la cocina. Allí cerré la puerta, le puse un collar y la llevé a castrar. Pasamos la noche juntas en el piso, intentando dormir, a partir de ese momento no se despegó de mi lado. No ladraba porque tenía miedo a que la oyeran y la mataran, como a la hermana. Un día en una Pascua, cuando alguien se me acercó, ladró por primera vez, defendiéndome. Atardecer viajó con nosotros a Buenos Aires y volvió cada verano a El Descanso, un día sentí un aullido tremendo y la vi correr espantada, fui detrás de ella, se metió en la Iglesia y no quería salir. Tenia hinchada la cabeza, nadie quiso decirme qué había pasado, fue para la época en que muchos trabajaban en el cerco del Descanso, la llevé al veterinario y al tiempo quedó ciega de un ojo, la tratamos con un especialista en Buenos Aires, pero no recuperó la visión a causa de ese golpe. Con el otro ojo veía. La asustaban los ruidos, por el trauma de la infancia, a los cachorros los mataron porque descubrieron en dónde estaban, nosotros nunca los encontramos. Con el tiempo se convirtió en custodio de Monseñor Páleka, lo acompañaba en sus caminatas... era de naturaleza pura, dormía frente al altar en las misas, nadie la vio nunca ir al baño, porque entraba en el bosque, mansa, buena, dulce, tímida, con ella se fue un tiempo dorado. Murió en nuestros brazos. Descansa junto a nosotros, nació en Tierra Santa... +MEM om VMRF