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27 de junio
San Cirilo de Alejandría
obispo y doctor de la Iglesia
 
 
 
 
"Defensor de la fe y
 Protector de la Mariología y la Cristología"

"En esto consiste la gloria del hombre, en perseverar y permanecer en el servicio de Dios. Por esto el Señor decía a sus discípulos: No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, queriendo indicar que no eran ellos los que lo glorificaban al seguirlo, sino que, siguiendo al Hijo de Dios, él los glorificaba a ellos. Por esto añade: Quiero que ellos estén conmigo allí donde yo esté, para que contemplen mi gloria."

"...dice el Apóstol: No saber más de lo que conviene saber, sino saber la prudencia. No hemos de comer su ignorancia, que quiere saber más de lo que conviene, no sea que seamos arrojados del paraíso de la vida. Porque Dios introduce en el paraíso a los que obedecen a su mandato, recapitulando en sí mismo todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra: ahora bien, las de los cielos son espirituales, pero las de la tierra son de condición humana. Él recapituló, pues, en sí mismo estas cosas, juntando al hombre y al espíritu y poniendo el espíritu en el hombre, haciéndose a sí mismo cabeza del espíritu y haciendo que el espíritu sea cabeza del hombre: porque por él vemos y oímos y hablamos.
(Liturgia de las Horas. San Cirilo)
ORACIÓN DE SAN CIRILO

“Te saludamos, María, Madre de Dios, tesoro digno de ser venerado por todo el orbe, lámpara inextinguible, corona de la virginidad, trono de la recta doctrina, templo indestructible, lugar propio de Aquel que no puede ser contenido en lugar alguno, madre y virgen, por quien es llamado bendito en los santos Evangelios el que viene en nombre del Señor.
Te saludamos a ti, que encerraste en tu seno virginal a Aquel que es inmenso e inabarcable; a ti, por quien la Santa Trinidad es adorada y glorificada; por quien la cruz preciosa es celebrada y adorada en todo el orbe; por quien exulta el cielo; por quien se alegran los ángeles y arcángeles; por quien son puestos en fuga los demonios; por quien la criatura, caída en el pecado, es elevada al cielo; por quien toda la creación, sujeta a la insensatez de la idolatría, llega al conocimiento de la verdad; por quien los creyentes obtienen la gracia del bautismo y el aceite de la alegría; por quien han sido fundamentadas las Iglesias en todo el orbe de la tierra; por quien todos los hombres son llamados a la conversión.
¿Quién habrá que sea capaz de cantar como es debido las alabanzas de María? Ella es madre y virgen a la vez; ¡qué cosa tan admirable! Es una maravilla que me llena de estupor. ¿Quién ha oído jamás decir que le esté prohibido al constructor habitar en el mismo templo que él ha construido? ¿quién podrá tachar de ignominia el hecho de que la sirvienta sea adoptada como madre?
Hoy todo el mundo se alegra; quiera Dios que adoremos la unidad, que rindamos culto de santo temor a la Trinidad indivisa, al celebrar con nuestras alabanzas a María, siempre Virgen, templo santo de Dios”.
(San Cirilo de Alejandría, Oración al término del Concilio de Éfeso en el que se proclamó a María  como Theotokos, Madre de Dios).
Nació en el año 370 y falleció en el año 444 ,en Alejandría, Egipto, en una época de grandes dificultades para la Iglesia de Oriente.
Después de obtener una extraordinaria formación en todos los saberes de su época, San Cirilo pasó parte de su vida como ermitaño, estudiando las Sagradas Escrituras.
En el año 412, sin embargo, fue electo Patriarca de Alejandría, cargo que habría de ocupar hasta su muerte. Se destacó como teólogo notable y como valiente defensor de la fe.
San Cirilo fue partidario de reconocer a María como la “Madre de Dios”.
En el Concilio de Éfeso, convocado en 431 por el emperador Teodosio II, San Cirilo desarrolló una convincente teología de la Encarnación, y terminó por extirpar el nestorianismo, que negaba la divina maternidad de la Virgen.
Además de férreo defensor de la ortodoxia, San Cirilo fue un prolífico escritor de homilías y de