.

.

.

.
HACER CLICK PARA ENTRAR

.

.
HACER CLICK PARA VOLVER AL SANTORAL

San Alferio de La Cava
abad y fundador
 930 -1050

Nacido en Salerno en el 930 de la nombre familia Pappacaebone, sirvió por largo tiempo a Guaimaro, 
príncipe de su ciudad. A los setenta años, en el 1002, era cabeza de una delegación enviada a Francia, al rey Enrique II, para obtener protección para su señor y su principado. Habiéndose enfermado gravemente antes de cruzar los Alpes, pidió hospedaje en el monasterio de San Michele della Chiusa, y, mientras sus compañeros seguían camino, él hizo voto de hacerse monje si se curaba. De hecho, restablecido, dejó el mundo para vestir el hábito benedictino, y siguió a Cluny a san Odilón, a quien había encontrado en el convento de la Chiusa.
Algunos años después el príncipe de Salerno pidió al abad de Cluny que le cediera a su antiguo ministro, para implicarlo en la reforma de los monasterios del principado, pero, después de algunos intentos poco fructíferos, Alferio se retiró con dos compañeros a la «Cavea metileana» o «valle Metilia», en Salerno (en la actual Cava dei Tirreni), para llevar vida eremítica en oración y penitencia. En seguida se constituyó, dedicándolo a la Ssma. Trinidad, un monasterio para doce discípulos, destinado a convertirse en uno de los principales centros de la reforma monástica. La comunidad fue organizada sobre el modelo de la de Cluny, y siguiendo su espíritu. Entre los discípulos del santo debemos recordar al mercader de Lucca San León, y al monje Desiderio, que más tarde subirá al solio pontificio con el nombre de Víctor III, y entonará el elogio de Alferio en el tercer libro de sus «Diálogos».
El monasterio gozó de la particular benevolencia de Guaimaro, el cual, con decreto del 1025, le reconocía la existencia, concediendo un gran terreno alrededor del monasterio y plena libertad de gobierno, comprendida la de elegir abad en el seno de la comunidad, sin ninguna ingerencia de los poderes seculares.
Alferio murió en el 1050, el 12 de abril, fecha en la que es celebrado, después de haber designado a León de Lucca como su sucesor, y de haber revocado al norma establecida de no acoger en el monasterio más de doce monjes.