.

.

Madre Nuestra®

.

.
HACER CLICK PARA ENTRAR

.

.

.

.
HACER CLICK PARA VOLVER AL SANTORAL
San Camilo de Lelis
1550 - 1614


"Patrono de los enfermos y moribundos,
de enfermeras y enfermeros, y de los hospitales."


Nació el santo en el reino de Nápoles, el año 1550. Su vida hasta los 25 años puede
calificarse de todo menos ejemplar. Lo fueron expulsando de todas partes porque era dado a las juergas y al juego. Así perdió cuanto tenía y se vio obligado a mendigar. Se le hicieron unas llagas en los pies, y tanto por curarse como por reencauzar su vida, entró como fraile lego en el hospital de Incurables de Roma. Pero acabaron echándole por pendenciero y jugador. Los frailes capuchinos le recogieron en el convento de Manfredonia y le dieron trabajo de peón de albañil. El superior de la comunidad se cuidó además de ayudarle a encauzar su vida, y sus consejos hicieron mella en él. Ingresó Camilo en el noviciado de los franciscanos y luego en el de los capuchinos, y de ambos fue expulsado; pero esta vez no por su conducta, sino por sus llagas de los pies. Volvió al hospital de Incurables de Roma y fue tal la solicitud con que cuiidaba a los enfermos, que a los cuatro años fue nombrado director del hospital. Viendo las deficiencias del personal que servía a los enfermos, pensó Camilo que lo ideal era fundar una orden religiosa para atenderlos. Su director espiritual, San Felipe Neri, le ayudó en el empeño, encauzándolo hacia la carrera eclesiástica: a los 32 años se ponía a estudiar latín en el colegio de los Jesuitas. Consiguió salvar todas las dificultades, que no fueron pocas, y fundar la orden de los padres Camilos, cuya misión principal fue atender a los enfermos incurables tanto en su casa como en los hospitales.

Los “Padres Camilos” operan en la actualidad en 27 países de los cinco continentes. Su Orden se distingue por la cruz roja que sus integrantes ostentan sobre el pecho, pero sobre todo por su concentrada dedicación al cuidado de enfermos graves y desahuciados.



San Camilo de Lelis fue canonizado en 1746 por el papa Benedicto XIV.