Miércoles de Ceniza
La Reina del Cielo preside noveles de almas, cada una forma in pétalo, mientras las abejas ángeles polinizan la Rosa Celestial con la Paz y el ardor de la morada eterna del amor divino. (Dante: Paraíso. Canto XXXI)
Manuscrito iluminado siglo XV
Poema
Dama de los silencios
Sosegada y afligida
Desgarrada y muy entera
Rosa de la memoria
Rosa del olvido
Exhausta y dadora de vida
Inquieta tranquila
la única Rosa
Es ahora el Jardín
donde terminan todos los amores
T. S. Eliot
Dado que reúne la gracia celestial y la desgarradora pena, la Virgen María se representa tanto como una rosa y una madre dolorosa. Eliot capta la muda elocuencia de la Reina del Cielo y de las Flores.
