26 de Junio
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
"Patrona de los padres redentoristas"
El icono de la Virgen, pintado sobre madera, muestra a la Madre con el
Niño Jesús. El Niño observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de
su futura pasión.
Las letras más pequeñas identifican al ángel a la izquierda como “San
Miguel Arcángel”; el arcángel sostiene la lanza y la caña con la esponja
empapada de vinagre, instrumentos de la pasión de Cristo. El ángel a la derecha
es identificado como “San Gabriel Arcángel”, sostiene la cruz y los clavos.
Nótese que los ángeles no tocan los instrumentos de la pasión con las manos,
sino con el paño que los cubre.
En el siglo XV un comerciante acaudalado de la isla de Creta (en el Mar
Mediterráneo) tenía la bella pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Era un hombre muy piadoso y devoto de la Virgen María. Cómo habrá llegado a sus
manos dicha pintura, no se sabe. ¿Se le habría confiado por razones de
seguridad, para protegerla de los sarracenos? Lo cierto es que el mercader
estaba resuelto a impedir que el cuadro de la Virgen se destruyera como tantos
otros que ya habían corrido con esa suerte.
Por protección, el mercader decidió llevar la pintura a Italia. Empacó sus
pertenencias, arregló su negocio y abordó un navío dirigiéndose a Roma. En ruta
se desató una violenta tormenta y todos a bordo esperaban lo peor. El
comerciante tomó el cuadro de Nuestra
Señora, lo sostuvo en lo alto, y pidió socorro. La Santísima Virgen respondió a
su oración con un milagro. El mar se calmó y la embarcación llegó a salvo al
puerto de Roma.
Tenía el mercader un amigo muy querido en la ciudad de Roma así que
decidió pasar un rato con él antes de seguir adelante. Con gran alegría le
mostró el cuadro y le dijo que algún día el mundo entero le rendiría homenaje a
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Pasado un tiempo, el mercader se enfermó de gravedad. Al sentir que sus
días estaban contados, llamó a su amigo a su lecho y le rogó que le prometiera
que, después de su muerte, colocaría la pintura de la Virgen en una iglesia
digna o ilustre para que fuera venerada públicamente.
Mientras tanto, a instancias del Papa, el Superior General de los
Redentoristas, estableció su cede principal en Roma donde construyeron un
monasterio y la iglesia de San Alfonso. Uno de los Padres, el historiador de la
casa, realizó un estudio acerca del sector de Roma en que vivían. En sus
investigaciones, se encontró con múltiples referencias a la vieja Iglesia de
San Mateo y a la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Conocieron los Redentoristas la historia de la pintura y del deseo de la
Virgen de que esta imagen suya fuera venerada
Aunque su origen es incierto, se estima que el retrato fue pintado durante
el decimotercero o decimocuarto siglo. El icono parece ser copia de una famosa
pintura de Nuestra Señora que fuera, según la tradición, pintada por el mismo
San Lucas.