31 de mayo
La Visitación de María
Fiesta Cristiana
VMRF
VMRF
Señora de La Luz
"Patrona contra rayos y centellas"
Auxilio de las almas del Purgatorio
Según se nos narra en el siglo
XVIII el jesuita italiano Antonio Genovesi deseaba una imagen mariana que
aumentara la devoción en sus fieles, entonces decidió pedirle a una mujer
famosa por su piedad y visiones que le pidiese a la Virgen que los inspirase
para hacer una imagen.
La Virgen se apareció ante la beata mujer reluciente
halando con una de sus manos a un alma para que no cayera en las fauces de la
bestia infernal, también un ángel ofrecía al niño Jesús que María llevaba en
brazos, un canasto lleno de los corazones preservados del mal y accediendo a la
petición le dijo a la mujer “observa bien mi traje, mírame atentamente y tal
como me ves quiero ser retratada”. La misma Virgen le dijo a la mujer que
quería ser venerada bajo el título de “Madre Santísima del Lumen o de la
Luz”.Dice Laureano Veres en su devocionario: “Miróla con grandísima atención la
religiosa; y de una manera tan exacta y con tal viveza quedaron como estampadas
en su imaginación las facciones bellísimas y la actitud de la celestial Señora,
que bien pudiera decirse que esta imagen, grabada desde entonces en su
fantasía, fue la primera copia que de la Santísima Virgen se formó”
La Virgen se volvió a aparecer
ante la mujer para decirle: “vete, al pintor, que está actualmente con la obra
entre manos: allá me hallarás, a ti sola visible; y entre tanto que tú
teniéndome delante de los ojos, instruyeres con la voz al pintor, yo
invisiblemente le dirigiré el pincel, de modo, que acabada la obra, cualquiera
conocerá de su belleza más que humana, que inteligencia y arte superior había
dispuesto los colores, y delineado la idea de la obra”, por lo que la mujer no
tardó en dirigirse a Palermo, donde se encontraba el pintor.
Al ser terminada la pintura con
beneplácito la Virgen sonrió y la bendijo asegurando que obraría muchos
milagros a favor de aquellos que la invocaran y honrasen con el nombre
"Nuestra Señora de la Luz". Tal parece que los jesuitas
posteriormente decidieron que la imagen debería ser destinada a una de sus nuevas
casas en América, por lo que se decidió hacer un sorteo para decidir en qué
lugar debería ser venerada la Madre Santísima de la Luz y tres veces realizaron
el sorteo y las tres apareció nombrada la ciudad de León, Guanajuato,
transcurría el año de 1732. El 2 de julio de ese año la imagen de la Virgen de
la Luz fue recibida entre un gran jolgorio de la población de la, en ese
entonces, villa de León.
Los jesuitas se encargaron de propagar el
culto a la Madre Santísima de la Luz en toda América. Para 1742 en la iglesia
de los dominicos de México ya existía una imagen de esta advocación en el altar
de ánimas y se fundó una cofradía en su honor a la cual S.S. Benedicto XIV
concedió varias indulgencias y privilegios. Hacia 1770 se menciona en un documento
del Ayuntamiento de la ciudad de León enviado al virrey Gálvez, que la ciudad
había jurado a la Santísima Virgen de la Luz, como patrona contra rayos y
centellas.
En 1771 el IV Concilio Provincial
Mexicano dispuso que se borrase el Leviatán en la imagen de la Virgen de la Luz
y en adelante no se pintase más. Del mismo modo existía una prohibición de la Congregación
de Ritos del 27 de enero de 1742 que ordenaba al obispo de Zaragoza, España, que
se quitaran las imágenes de la Virgen de la Luz. Del mismo modo también hubo
prohibiciones por parte del Consejo de Castilla, el obispo de Cádiz y el
arzobispo de Sevilla. A pesar de todo esto el Concilio Provincial Mexicano
después de escuchar a varios consultores juristas llegaron a la conclusión de
que la imagen no debería ser prohibida.
Para 1849 el sacerdote Ignacio
Aguado párroco de León, Guanajuato, junto con toda la ciudad juraron a la
Virgen de la Luz como Patrona de León. Un año después debido a la epidemia del cólera
la ciudad hizo voto perpetuo de solemnizar cada año los tres días anteriores a
la Asunción, cantando públicamente las letanías lauretanas, poco después la
epidemia cesó. En 1866 se concluyó el grandioso templo y actual catedral de
Nuestra Señora de la luz siendo consagrado en el mes de marzo del mismo año. En
1872 el papa Pío IX declaró a la Santísima Virgen de la Luz patrona principal
de la diócesis de León, Guanajuato. El 8 de octubre de 1902 es coronada pontificalmente.
La celebración de la fiesta es iniciativa de San Buenaventura, franciscano, en el 1263.
Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»
Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.
Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.
Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
- como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos.»
María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.
Lucas 1:39-46
