San Máximino
obispo y confesor
"Para el Auxilio de los pobres"
Maximino nació al comienzo del siglo IV el Poitiers (Aquitania), al sudoeste de
la antigua Galia. Provenía de un hogar muy piadoso.
La santidad de Agricio, obispo de Tréveris, llevó a Maximino a dejar el suelo natal e ir en busca de aquel prelado, para recibir lecciones de religión, ciencias y humanidades. El santo reconoció en el recién llegado una lúcida inteligencia y un firme amor a la doctrina católica, razón por la cual le confirió las sagradas órdenes. En el ejercicio de estas funciones hizo en breve tiempo notables progresos.
Al morir Agricio, conocidos por el pueblo los
atributos de Maximino, por voluntad unánime éste fue su sucesor, ocupando la
cátedra de Tréveris en el año 332.
En el año 345, Maximino concurrió al concilio de
Milán, donde los arrianos, cuyo jefe era Eusebio de Nicomedia, fueron otra vez
condenados. Considerado indispensable para cimentar la paz de la Iglesia
celebrar un nuevo concilio ecuménico. Maximino lo propuso al emperador
Constante; éste, hallándolo conveniente, escribió a su hermano Constantino,
concertándose para tal reunión la ciudad de Sárdica (hoy Sofía, capital de
Bulgaria).
Los arrianos quisieron atraer al emperador a su secta
y justificar la conducta seguida contra Atanasio. Pero Maximino alertó al
emperador, defendiendo así al obispo sin culpa; y Atanasio fue nuevamente
restablecido.
Vuelto a su Iglesia, Maximino hizo frente a las
necesidades, socorriendo a los pobres. Su familia residía en Poitiers y allá fue
a visitarlos, pero murió al poco tiempo en esa ciudad, en el año 349. La fecha
de hoy recuerda la traslación de sus reliquias a Tréveris.
